Aprender a usar Linux

Lo más normal cuando te preguntan por el sistema operativo de tu computadora es que respondas que tienes Windows o Mac. Un amplio porcentaje de la población mundial funciona con ellos, y lo normal es que sean firmes defensores del que utilizan ellos. Hace tiempo, en otro post, hablamos de las ventajas y desventajas de Windows y Mac, pero… ¿qué pasa con el sistema operativo Linux? El sistema operativo de código abierto con un pingüino como mascota es minoritario con respecto a los otros dos, pero tiene sus adeptos y, curiosamente, cada vez son más.

¿Y por qué está aumentando este número de enamorados del SO ideado por el ingeniero de software de origen finlandés Linus Torvalds? Pues porque la sociedad actual es mucho más tecnológica que la que nos precedió. Ya no hay que ser un genio de la informática para , por ejemplo, personalizar nuestro equipo gracias a las múltiples opciones que nos da Linux. Y, por qué no decirlo, porque el hecho de que se trate de una herramienta Open Source hace que no tengamos que pagar ni un solo euro en licencias por ella. Con lo malita que está la cosa, solo por este hecho ya merecería la pena aprender lo que haga falta para funcionar por Linux.

¿Pero sabéis qué? ¡Que tampoco hay que aprender mucho para poder olvidarnos de Mac y de Windows para siempre! Lo cierto es que tan solo hay que atreverse a dar el paso, descargar la versión del software que más se adapte a nosotros y empezar a trabajar con ella. Hoy, en Technoreviews, os contamos todo lo que debéis saber para perderle el miedo a Linux y poneros manos a la obra con él. Os aseguramos que os acostumbraréis enseguida, ¡no querréis saber nada de otro sistema operativo nunca más!

¿Qué ventajas tiene Linux?

Las características del sistema operativo Linux hacen que sea, sin duda alguna, el más versátil de los que tenemos disponibles a día de hoy. También es el más desconocido, algo que juega en su contra, pero es que con él para como con las energías renovables: son mejores que las tradicionales, lo único que hay que hacer es educar a la población para que aprendan a utilizarlas.

Ahora bien, para convencer a alguien de que cambie lo cómodo por lo eficiente hay que hablarle de las ventajas de la nueva opción. Por fortuna, aunque el sistema operativo Linux tiene ventajas y desventajas, las primeras ganan por goleada. Son muchas y muy variadas, y la más clara de todas ellas, una de las más importantes al hablar de software informático además de su funcionamiento, es el precio. Linux es gratis por completo. No tendremos que pagar ni un solo euro por su licencia, y si esto es importante en un hogar… imaginad lo que significa a nivel empresarial. Elegir entre Linux o Windows puede suponer cientos de miles de euros para una gran compañía, ¡por eso cada vez son más las que optan por esta forma de funcionar!

Un buen ejemplo de ello es, por ejemplo, SysAdminOK. Esta empresa de administración de servidores española ha conseguido abrirse un hueco en un mercado cada día más complicado gracias a sus competitivos precios, y estos son posibles gracias a la gran cantidad de dinero que se ahorra gracias a Linux.

Otras grandes ventajas del sistema operativo Linux son la gran cantidad de opciones de personalización de las que dispone, los múltiples comandos de Linux que podemos aprendernos para automatizar las tareas o que podemos elegir la versión que nosotros queramos para empezar a funcionar. ¡Pero vayamos poco a poco!

Ventajas de Linux con respecto a otros sistemas operativos

Aunque es cierto que hay ciertos programas comerciales que no soportan Linux, no lo es menos que a día de hoy existen una gran cantidad de recursos online que nos facilitan muchísimo la vida. Así, a no ser que queramos un ordenador para jugar a videojuegos, no hay prácticamente nada que no podamos hacer con el sistema operativo Linux. Y ahora que conocemos su principal desventaja, ¿qué os parece si empezamos a ver sus muchas cualidades?

  • Ya lo hemos dicho en varias ocasiones, pero os las repetiremos las que haga falta: Linux es gratis, y todos los programas que necesitéis usar en él también lo son.
  • Las libertades de gestión que encontramos dentro del sistema operativo Linux son enormes, ¡podemos hacer básicamente lo que nos dé la gana con él! Sin embargo, tanto Windows como Mac están mucho más limitados en ese sentido. Nos venden un producto muy definido, y debemos actuar como sus creadores hayan previsto que lo haremos.
  • La mayoría de los virus que hay rondando por el ciberespacio están especialmente diseñados para dañar ordenadores con Windows como sistema operativo. Linux, al igual que Mac, puede sufrir algún tipo de ciberataque, pero no es lo habitual.
  • Los requisitos de hardware exigidos por el sistema operativo Linux son muchísimo menores que los de sus competidores. De hecho, utilizar Linux para equipos antiguos es la mejor opción para sacarles todo el jugo que aún les quede por dar. Un ordenador que puede parece absolutamente inservible puede ser una máquina interesante en función de las versiones del sistema operativo Linux que elijamos para ella.
  • La estabilidad que ofrece un sistema Linux es prácticamente inigualable.

Como veis, descargar Linux no es únicamente ahorrarse un pico. Además, sus bonanzas bien merecen la pena el poco tiempo que invertimos en el cambio. Las características de Linux hacen que

Personalizaciones de Linux

Cuando iniciamos un ordenador con Windows o con Mac no solo estamos accediendo a una forma de funcionar de cada uno de los sistemas operativos. Además, estamos entrando de lleno en unos entornos predefinidos a conciencia para que no podamos salirnos mucho de ellos. Vamos, básicamente lo único que podemos hacer es elegir el wallpaper que queremos en nuestro escritorio, ¡y gracias!

Eso sí, si hablamos del sistema operativo Linux, la cosa cambia. El hecho de que se trate de un SO Open Source, de código abierto, hace que los propios usuarios (los más avanzados) creen sus propios entornos personalizados y los compartan para que cualquiera pueda utilizarlos. ¿Es esto peligroso? Para nada, lo único que hacemos es decirle a Linux cómo queremos verlo en pantalla, cómo queremos que sea su forma, pero no estamos dándole acceso a nadie a nuestro equipo, y eso es importante saberlo. Y no solo podemos elegir personalizaciones del sistema operativo. Dentro de ella podemos elegir distintos entornos de escritorio, o incluso gestores de ventanas.

Esto hace que hablar de elegir entre Linux o Windows, en cuestiones de personalización, no tenga sentido ninguno. No hay comparación posible. En Windows te tienes que conformar con lo que te dan, mientras que en Linux puedes ir directamente a la fuente e instalarte todo lo que te apetezca. ¿Y si te aburres? Pues vuelves a cambiar, ¡así de fácil! Instalar Linux es acceder a un mundo completamente nuevo de posibilidades, de creación y de disfrute. No hay elemento que no podamos cambiar cuando nos apetezca, y eso es un aliciente a la hora de trabajar con nuestro ordenador. Entre una versión de Windows o Mac pasan bastantes años, ¡de Linux podemos cambiar todos los meses si queremos!

Escritorio con Linux

Cuando hablamos de ‘escritorio’ en Linux, nos referimos al uso que vamos a darle a nuestro equipo. Concretamente, a que vamos a darle un uso doméstico y no como servidor. Esta configuración debe elegirse al principio de la instalación de Linux y hay que tenerla en cuenta cuando vayamos a instalar distintas distribuciones, pues hay algunas que han sido pensadas específicamente para usar en escritorio.

  • Lo bueno de esto es que, si vamos a utilizarlo en casa, lo normal es que encontremos algunos paquetes de programas preinstalados que nos facilitarán muchísimo la vida. Sin duda alguna, un must para principiantes en Linux.

Lo que debemos entender de los entornos de escritorio es que, además de por su estética, debemos elegir uno u otro en función de los recursos de nuestra máquina. Es decir, si tenemos un ordenador de última generación, podremos utilizar el que nos plazca, no habrá ningún tipo de problema. Sin embargo, si hemos decidido instalar Linux en una máquina antigua para poder seguir utilizándola durante un tiempo, lo mejor es optar por un entorno de escritorio optimizado para no consumir apenas recursos para funcionar.

Existen un buen número de entornos de escritorio y siempre podréis cambiar de uno a otro sin problema. Eso sí, si nunca antes habéis trabajado con ellos, aquí os dejamos una selección de los más populares para que vayáis probando hasta dar con el que mejor os vaya:

  • Cinnamon
  • Mate
  • Unity
  • xmonad
  • GNOME 3.X
  • XFCE
  • KDE

¿Y si no es ninguno de estos? ¡Al menos ya tendréis práctica suficiente para ir probando por vosotros mismos! Ya sabéis eso de que ‘el saber no ocupa lugar’. Ocupará el entorno, pero lo justo para poder funcionar sin lastrar vuestra memoria RAM, ¡estamos convencidos de que alucinaréis con las capacidades de personalización de Linux!

Pasos a seguir una vez instalado Linux

En muchas ocasiones, no saber qué hacer en los primeros momentos tras haber cambiado de sistema operativo hace que entremos en pánico. Hemos estado tan acostumbrados a hacer lo que nos dicen que teníamos que hace con Windows y Mac que tener total libertad nos resulta extrañamente novedoso. Los pasos a dar tras instalar Linux dependerán de la versión de Linux que hayamos elegido. Pongamos, por ejemplo, que hemos optado por Ubuntu, una de las distribuciones más indicadas para novatos, ¡veamos cómo habría que operar!

*Nota: En caso de utilizar cualquier otra, los procesos son básicamente los mismos. La única diferencia es que tendremos que emplear algo de tiempo en encontrar las opciones, ¡pero no os costará nada hacerlo!

  1. Lo primero que debemos hacer tras instalar Linux es activar internet. En Windows os diríamos que antes instaláseis un antivirus desde un pendrive, pero… ¡bienvenidos a Linux!
  2. Una vez estemos en red, deberemos abrir el menú desde la esquina inferior derecha (como el botón de Windows) y buscar actualizaciones del sistema operativo Linux. Debe haberlas, así que sed pacientes, ¡Roma no se hizo en un día!
  3. Lo siguiente de lo que debemos preocuparnos es de optimizar al máximo nuestro hardware, y para ello nada mejor como buscar los códecs de todo aquello que tengamos conectado al ordenador. Drivers de la tarjeta gráfica, del ratón, del teclado… Podemos hacerlo desde la propia distribución, desde el apartado Software y actualizaciones. De hecho, lo más probable es que el sistema, además de los oficiales, nos ofrezca algunas alternativas de código abierto.
  4. Personalización de aspecto. Ya os hemos contado antes que este aspecto es clave a la hora de optar por el sistema operativo Linux. Podemos acceder a ello desde el icono de la Configuaración, ¡y podemos hacer cuantos experimentos queramos!

Terminando de adaptar Linux a nuestras necesidades

Con los pasos que ya llevamos, tendríamos de sobra para empezar. Sin embargo, ya que estamos, a nosotros nos gusta dejar la cosa fina, pero fina de verdad. Por eso hemos decidido añadir un par de pasos más, ¡así no tendréis que estar preocupándoos por pequeñeces más adelante!

  • Una buena idea antes de empezar a trabajar con Linux, a no ser que tengamos mucha prisa, es buscar todos los programas que puedan hacernos falta. ¡Os sorprenderá la gran cantidad de herramientas que tenéis a vuestra disposición completamente gratis! Para ello podemos utilizar la tienda de aplicaciones del propio sistema operativo, los archivos ejecutables que podemos descargar desde la web o usar el terminal, aunque esta última opción la dejaremos para futuras guías. Estamos empezando, ¡tampoco es cuestión de venirse arriba! (Si tenéis curiosidad, la línea de comando que debéis introducir en el terminal es sudo apt-get install).
  • Otra buena idea es, desde la Configuración, linkar a nuestro equipo todos los servicios en la nube que requieran de una autentificación. Desde nuestro correo hasta nuestras redes sociales. Podréis seguir accediento a todo, ¡a ver si os pensabais que ibais a quedaros incomunicados!

¿Y si quiero instalar Chrome en Windows? Lo único que hay que hacer es ir a la web del navegador de Google, descargar el archivo ejecutable para Linux (el que acaba en .deb) e instalarlo, ¡y listo!

¿Nuestro consejo? Que os iniciéis primero creando una partición en vuestro disco duro e instalando Linux ahí. Hay tutoriales para hacerlo en internet y no os costará nada hacerlo. Una vez tengáis dominado el nuevo sistema operativo, entonces sí, formateáis todo y a funcionar únicamente con Linux. ¡Agradeceréis el cambio!

Linux en un USB

Llevar tu sistema operativo siempre en el bolsillo es posible gracias a Linux y resulta tan sencillo como tener un pendrive o disco duro externo a mano. Pero a ver, ¿eso no sería como llevar al genio de la lámpara siempre encima? A día de hoy no se nos habría ocurrido una mejor similitud, así que si queréis poder pedir un buen deseo estéis donde estéis… ¡esto os interesa!

El único contratiempo con el que podemos encontrarnos es que, cuando hacemos esto, los cambios que hagamos en el sistema tienden a perderse de una vez para otra. ¿Y cómo evitamos esto? Pues haciendo uso de la opción de persistencia de datos. Sí, lo sabemos, todo esto empieza a sonar muy pro, pero no os preocupéis, porque os lo vamos a explicar for dummies, ¡y lo vais a entender del tirón!

  • El primer paso a seguir es descargar el archivo .ISO de Ubuntu de su web de descargas.
  • Lo siguiente que necesitamos es un montador para la imagen de disco en el USB. En este caso necesitaremos una que acepte la persistencia ya mencionada, y Your Universal Multiboot Installer es una muy buena opción. Descargadla aquí, ¡y a otra cosa!
  • Ahora instalamos el montador, elegimos el USB que queremos utilizar y lo formateamos. A continuación elegimos el .ISO que ya tenemos en nuestro ordenador. ¿Hasta aquí bien? Pues mucho ojo, que vamos al paso más importante.
  • Una vez hayamos elegido la imagen, deberemos mover la barra del step 4 hasta situarla en Set a Persistent file size for storing changes y Create. ¡Con esto conseguiremos que se guarden los cambios que hagamos!

Cuando lo necesitemos, solo tendremos que pincharlo en un PC y, antes de que se inicie Windows, pulsar la letra F y elegir la opción ‘iniciar desde USB’.

Linux es gratis y personalizable

Tal y como habéis visto a lo largo de la guía del sistema operativo Linux que os hemos preparado hoy, esta forma de funcionar es una auténtica maravilla. No hay ningún otro SO tan estable que además nos permita jugar tantísimo con sus opciones. Desde el mismo momento en el que decidamos instalar Linux podremos empezar a cambiar cosas para ponerlo a nuestro antojo. Y la verdad, siendo su escritorio un lugar en el que vamos a pasar tantas y tantas horas, poder ponerlo a nuestro gusto es algo que se agradece muchísimo.

Eso sí, las cosas como son, se agradece más aún el hecho de que cambiar tantas cosas como queramos resulta tan extremadamente sencillo. Es probable que llevaseis tiempo pensando en cambiar y no os hayáis atrevido hasta ahora, pero con el paso a paso que os hemos dejado aquí no tendréis ningún tipo de problema a la hora de hacerlo, ¡os lo garantizamos!

Se acabaron los miedos a formatear un equipo por temor a no poder restaurar el sistema operativo después y tener que volver a pagarlo. Linux es gratis y podemos cambiar de versión sin coste alguno cada vez que nos plazca. Además, como ya os hemos comentado, hay versiones de Linux especialmente pensadas para máquinas antiguas. ¿Sabéis esos ordenadores que termináis desechando porque parece que van a despegar con destino a la Luna de un momento a otro? Pues alucinaréis con el rendimiento que podréis sacarles gracias a Linux.

Nosotros lo tenemos clarísimo, con Linux hasta el fin. ¿Os ha gustado este contenido? Contádnoslo en los comentarios, que siendo así volveremos con más contenidos de interés sobre esta temática. No nos cuesta nada, ¡y sabes que así os estamos ayudando es una auténtica gozada!

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