inmótica en edificios

Cuando empezamos a ver las primeras aspiradoras inteligentes que se ponían en marcha usando nuestra voz como única herramienta, lo cierto es que pensamos que nunca podríamos tener una en casa. Sin embargo, fue uno de los regalos estrella de las últimas navidades, ¡y lo cierto es que cada vez tenemos más elementos conectados en casa! Eso sí, ¿os habéis preguntado alguna vez cómo lo hacen en las grandes construcciones inteligentes para mantener conectados sus aparatos? ¡Si hay veces que nuestros dispositivos se quedan sin señal como la habitación esté un poco más lejos de la cuenta! Pues es posible gracias a la inmótica, una tecnología que os resultará tremendamente familiar.

¿En qué consiste la inmótica?

Ahora que la domótica, la robótica doméstica, está en auge, ¿no os habéis parado nunca a pensar qué tipo de sistema utilizan los edificios que no están destinados a vivienda? Hablamos, por ejemplo, de hoteles, grandes complejos industriales, edificios de oficinas, fábricas, centros comerciales, colegios y universidades, bibliotecas, hospitales… Seguro que ya os vais haciendo una idea de lo que os queremos decir, ¿verdad?

Está claro que este tipo de lugares requieren de una tecnología distinta a la que se usa en el entorno doméstico. Más segura y menos accesible a cualquiera que esté interesado en entrar en su interior. Y ahí es donde nace la inmótica, que es una forma de automatizar ciertos procesos y controlarlos al milímetro desde un único ordenador. Como dirigir una gran orquesta, pero en vez de haciendo música controlando que no se emplee más energía de la estrictamente necesaria, por poner un ejemplo.

Desde un centro de operaciones de inmótica puede controlarse, por ejemplo, la climatización de todo un edificio. La iluminación. El gasto de agua caliente. Todo, absolutamente todo lo que puede ser controlado de forma remota, puede ser manejado por un sistema de inmótica apropiadamente configurado. Y eso, permitidnos que os lo digamos, es una auténtica maravilla.

Existen ciertos parámetros que pueden programarse por completo, como la hora a la que las luces deben apagarse o encenderse y la intensidad de la misma. Lo bueno de los sistemas inmóticos es que, gracias a ellos, podemos hacer un análisis exhaustivo de todos los componentes que los forman sin necesidad de ir revisando uno a uno todos sus elementos. Ahora bien, a estas alturas es posible que no nos haya quedado claro aún qué es la inmótica y su diferencia con la domótica, ¿verdad? ¡Pues vamos a verla!

Diferencias en la domótica y la inmótica

Lo cierto es que, aunque lo hemos puesto en plural, la gran mayoría de las diferencias entre domótica e inmótica se reducen a una sola. En realidad, hablar de sistemas domóticos e inmóticos es hablar de lo mismo, lo único que difiere es la escala a la que va a trabajarse. Es decir, mientras que la domótica está pensada para un hogar y, por tanto, para un número mucho más comedido de dispositivos, la inmótica está pensada para grandes construcciones inteligentes que requieren de una mayor potencia de conexión.

Es decir, tanto una casa como un hospital pueden ser edificios inteligentes,  pero el número de dispositivos a controlar en un hospital inteligente, o en un hotel inteligente, es muchísimo mayor que en cualquier casa, por muy grande que esta sea, Esta necesidad de controlar un volumen mucho mayor de conexiones, y de hacer de un modo mucho más eficiente, es lo que marca la diferencia entre la automatización de casas y de este otro tipo de ambientes con conexiones masivas de los sistemas inmóticos.

Así pues, se podría decir que la inmótica es una domótica mucho más especializada, destinada principalmente a grandes consumidores. Por lo demás, lo cierto es que hay elementos domóticos que pueden utilizarse tanto en un hogar como en un hospital. Lo que cambia es el ‘cerebro’, que en la inmótica debe atender a muchas más peticiones y gestiones. Y eso, claro está, se paga.

¿En qué otros lugares se utiliza la inmótica?

  • Aeropuertos
  • Residencias de estudiantes
  • Museos
  • Gimnasios
  • Ayuntamientos
  • Cines

Y ahora que ya nos hemos hecho una idea clara de qué es la inmótica y cómo funciona, hablaremos de qué es lo que necesita un edificio para funcionar de este modo. Ya sabemos cuánto cuesta instalar domótica en casa, ¿merece la pena el gasto?

Edificios inteligentes, ¿qué necesitan?

Cuando hablamos de edificios inteligentes, hablamos de edificios conectados que nos ofrecen una serie de beneficios:

  • Ahorro energético
  • Comodidad
  • Seguridad
  • Conectividad

Ahora bien, ¿sabemos exactamente cómo es la instalación inmótica que requieren? Para empezar, como ya habréis supuesto, es necesario un centro de control desde el que manejarlo todo. Eso sí, ¿cómo se alimenta dicho centro de control? Pues, básicamente, con la información que le llega a través de múltiples sensores repartidos por todo los edificios inteligentes. Estos dependerán de la cantidad de cosas que se quiera controlar, pero para que os hagáis una idea, aquí os dejamos algunos de los principales usos que se le suelen dar a un sistema inmótico:

  • Sensores de iluminación, encienden las luces cuando la intensidad lumínica natural es insuficiente.
  • Sensores de temperatura, que informan de si hay que encender, apagar o calibrar la climatización para asegurarse de que se esté lo más a gusto posible sin desperdiciar más energía de la necesaria.
  • Detectores de humos para reaccionar con presteza ante posibles incendios.
  • Gestión de la alarma, ya sea en su totalidad o por zonas.
  • Vigilancia de cuadros eléctricos.
  • Gestión de ciberseguridad.
  • Lanzamiento de alarmas en caso de incumplirse alguna norma de seguridad.
  • Control de acceso mediante cámaras o tarjetas magnéticas.

Y estos, como os decimos, son tan solo algunos de los usos más generalizados que se le da a la inmótica en grandes edificios. Lo cierto es que es tan personalizable que no dudamos que habrá corporaciones que creen sus propias utilidades para su sistema domótico.

El futuro de las grandes construcciones pasa por la inmótica. Es la única forma de que resulten sostenibles en el tiempo a la vez que resultan sostenibles para nuestro planeta, ¡así que toca ponerse las pilas con el tema!

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Alejo Gómez
Mi nombre es Alejo Gómez, soy un apasionado de la tecnología y estoy graduado en Ciencias de la Computación por el Instituto Tecnológio de Massachusetts (MIT). Escribo semanalmente en este blog porque me apasiona compartir todo los productos innovadores que voy encontrando mientras navego en internet, que mis amigos o compañeros de trabajo me comentan. Intento que cada post o artículo pueda aportarte algo a ti que me sigues cada semana.

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