el regreso de las camaras instantenas

Hay cosas que nunca pasan de moda. Los pantalones de pana, los vinilos, la videoconsolas retro o, como el caso que nos ocupa hoy, las cámaras instantáneas de fotos. En su día supusieron toda una revolución, ¡ya no había que llevar a revelar los carretes a las tiendas de fotografía! Y eso, amigos, dependiendo de las imágenes que se inmortalizasen, importaba, ¡y no poco!

El problema de la fotografía tradicional llegó con la aparición de las cámaras digitales. Podíamos ver las imágenes en sus pantallas, en las de un ordenador, en la tele o incluso en un marco de fotos digital, ¿por qué complicarse con el papel? Pues por lo que terminó ocurriendo: todos nosotros tenemos miles y miles de fotografías olvidadas en ordenadores, pendrives y tarjetas de memoria. El no imprimir nuestras imágenes nos ha costado años de recuerdos, y ahora que parece que hemos sido conscientes de ello, la cámara de fotos instantánea ha vuelto con más fuerza que nunca. ¡Os contamos todo lo que debéis saber sobre ellas!

¿Cómo funcionan las cámaras instantáneas?

Si viajásemos hasta la edad media y nos viesen hacer una foto con una cámara instantánea, al siguiente lugar al que iríamos sería a la hoguera. Nos acusarían de brujería, no hay duda, aunque lo cierto es que a día de hoy tampoco es muy normal que sepamos cómo funcionan las cámaras instantáneas.  ¿Cómo es posible que muestren imágenes y colores si no hay que ponerles ni un solo cartucho de tinta?

Pues porque el proceso de impresión de una de estas máquinas nada tiene que ver con el de una impresora. ¿Pero acaso no puede una impresora imprimir sobre papel fotográfico? Sí, y bastante bien, además, pero el proceso empleado por los dispositivos de los que venimos a hablaros hoy es otra historia.

  • Para empezar, el papel que emplea no es únicamente papel fotográfico, sino que es fotosensible. O lo que es lo mismo, sensible a la luz.

Básicamente, sigue el proceso que los fotógrafos ‘de siempre’ utilizan en el famoso cuarto oscuro.

  1. Para que nos entendamos, cuando presionamos el botón de hacer la foto, el papel queda expuesto a la luz de lo que tenemos encuadrado y refleja exactamente lo que nosotros queremos.
  2. Eso sí, lo que dota de color a la imagen es un producto químico, que es el que hace que unos segundos después de salir la foto de la cámara podamos ver la instantánea físicamente.

La verdad, lo más probable es que nunca os hubiéseis parado a pensar en todo esto, ¿pero a que el mundo gira a un ritmo muchísimo mejor cuando entendemos el porqué de las cosas? Ahora que sabéis esto solo os queda echar un vistazo a qué es la ley de los tres tercios y buscar algún que otro consejo a la hora de hacer retratos, pero tranquilos, ¡Google proveerá!

La vuelta de las cámaras Polaroid

Si hay un sector que ha tenido gran parte de culpa del regreso de la cámara Polaroid ha sido, sin lugar a dudas, el audiovisual. Los directores de películas y series se han negado en rotundo a olvidar un formato que siempre les ha dado muchísimo juego. Además, el hecho de la privacidad que aporta este tipo de revelado hace que sea la herramienta ideal para cualquier maníaco perturbado que se precie.

Esto, unido a lo mucho que nos encanta disfrutar con los nuestros y, sobre todo, a que parece que todo es poco en el mundo nupcial, hizo que Polaroid viese un hueco genial en el mercado con el que volver a introducir su producto estrella. Eso sí, si hubo una marca que aprovechó este fenómeno como ninguna otra fue Fujifilm. Sus Instax mini se han convertido en unas de las más vendidas durante los últimos años. ¿Y eso por qué? Pues ha tenido tanta culpa el hecho de que imprima sus fotos al instante como un colorido y juvenil diseño que ha encajado a la perfección con una generación millennial.

Los jóvenes de hoy en día buscan llevar la personalización y, por tanto, la diferenciación por bandera. Aparecer con una de estas maravillas les convierte en el centro de atención de cualquier fiesta prácticamente de forma instantánea. ¡Y contra ese impulso es muy difícil luchar!

Ventajas y desventajas de las cámaras instantáneas

Como ya supondréis, utilizar este tipo de dispositivos conlleva sus pros y sus contras. Por eso, si queréis valorar por vosotros mismos, aquí os dejamos la ‘cara a’ y la ‘cara b’ de la cámara digital instantánea. ¡A ver qué os parece!

Pros

  • Se recupera algo del romanticismo perdido en el mundo de la fotografía. La foto que haces es la que tienes, y si salen caras raras… ¡es lo que hay!
  • El hecho de ver impreso tu disparo prácticamente al instante es una auténtica gozada.
  • Volver a poder regalar fotos al instante más allá de enviarla por Whatsapp y que vaya directa a Instagram.
  • El look retro que tanto se lleva últimamente y que pensábamos que habíamos perdido para siempre.

Contras

  • El dinerito que se nos va en papel fotográfico sin que todas las instantáneas sean maravillosas porque no hemos podido repetirlas 500 veces hasta que han salido como queríamos.
  • Si optamos por una cámara económica, lo normal es que carezca de prácticamente cualquier opción que nos garantice una fotografía de alta calidad.
  • Suelen ser bastante más aparatosas que una cámara digital.
  • Además, del tamaño, también suelen pesar más que una compacta. Eso sí, si somos de réflex la diferencia no será para tanto.

 

Todo en esta vida tiene su lado bueno y su lado malo. Desde luego, nunca elegiríamos cámaras instantáneas como nuestro dispositivo de cabecera. Eso sí, hay situaciones, como bodas, reuniones familiares o salidas con amigos en las que puede dar un juego realmente genial.

Ahora bien, haciendo hincapié en uno de los contras… negaos en rotundo a soltarla. Además de lo tremendamente delicadas que son, la pasta que se os puede ir en papel puede ser terrible. Usadlas con cabeza, sí, pero sobre todo… ¡disfrutadlas!

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