Los drones son el dispositivo tecnológico del año. De hecho ya lo fueron del año 2015. Sin embargo nuestro cielo no está plagado de estas curiosas formas robóticas ni todo el mundo tiene uno como sí sucede con los teléfonos móviles.

Los analistas se preocupan ante esta situación inicial de despegue lento, casi inexistente, pese a que la fascinación por estos productos está en realidad en aumento. Muchos consideran que se trata de una nueva burbuja tecnológica que necesitará estallar para que de verdad su desarrollo potencial pueda llevarse a cabo.

Los problemas de los drones

Varias dificultades se han presentado ante los drones y sus usuarios desde que han aparecido en nuestros cielos. El primero de ellos el precio, que hoy en día ya se ha solventado. Como en todos los sectores, los drones más sofisticados son los que cuestan más dinero, pero en la actualidad hay drones asequibles prácticamente para todos los bolsillos con ofertas realmente económicas.

Uno de los aspectos que se está afrontando lo más rápido posible es el de las baterías. Un dron no supera los 20 minutos de vuelo sin una recarga imprescindible, lo que limita su uso considerablemente. No por ello su funcionalidad deja de ser interesante, pero sí es un reto que debe superarse para realizar trayectos de larga distancia, como algunas empresas están intentando conseguir, por ejemplo, para efectuar envío de pedidos a domicilio.

Sin embargo, también encontramos en el factor de seguridad un reto de difícil superación. Las leyes restringen considerablemente el uso de drones encima de personas, sin embargo el uso que se le quiere dar para monitorización de obras e infraestructuras , así como en ciertos accidentes, se vería limitado por la propia legislación.

¿Qué será de los drones en el futuro?

El futuro de los drones será rentable, es algo que empresas privadas y administraciones públicas tienen tan claro que están invirtiendo millones de euros con el fin de conseguir que el desarrollo de estos dispositivos tecnológicos se adecúe lo mejor posible a las necesidades de los usuarios (personales y profesionales) así como también a una legislación que tendrá que adaptarse a las posibilidades de estos magníficos inventos.

Entonces, ¿por qué comprarse un dron ahora?

En primer lugar el fin lúdico de tener un dron sigue estando muy presente, por esa razón cada vez se vendan más drones, incluso aunque sólo puedan utilizarse en zonas sin peligro para otras personas. Todavía no se podrá enviar un paquete de Madrid a Barcelona en dron, pero divertirse con ellos es ya una realidad asequible para todos los usuarios.

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